Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós



Nace en Madrid en 1950

Es doctora en Filosofía y ejerce su labor docente en la Universidad de Oviedo.

De 1993 a 1995 fue consejera de cultura del Principado de Asturias.

Es presidenta de la Asociación española de Filosofía María Zambrano.

Ha presidido, dirigido y coordinado diversos Proyectos de Investigación, seminarios y congresos.

Forma parte de jurados de investigación nacionales e internacionales, así como de consejos de redacción de revistas y varias colecciones editoriales.

Pensamiento

Cuando se le pregunta a Amelia Valcárcel cómo llegó al feminismo, responde "Yo creo que yo me hice feminista por puro sentido de la justicia, y sólo mucho más tarde supe articular conceptualmente qué me sucedía no sólo a mí sino al sexo femenino, en general, y cómo a lo largo del proceso histórico se había ido estableciendo esa verdad de exclusión en la que se nos obligaba a vivir."

Amelia Valcárcel es una exponente del feminismo de la igualdad, siguiendo los pasos de la filósofa francesa, Simone de Beauvoir, la autora de una fenomenología de la mujer tal y como ha sido pensada por el varón.

Y continuando su postulado de que la mujer no nace, sino que se hace, es decir, de que la diferencia femenina es un producto cultural, una construcción social del patriarcado para mantener su posición de dominio sobre las mujeres, el feminismo que se deriva de ahí tiende a la emancipación de las mismas, siguiendo los ideales de la Ilustración que considera a las mujeres seres racionales que deben tener el derecho a la libertad y a la autonomía personal.

Es un feminismo que reivindica, en el orden práctico, la igualdad de oportunidades plasmada en, medidas concretas en materia de trabajo, de distribución de recursos, de derechos humanos, de paridad en la democracia parlamentaria, exigencia de que el Estado del Bienestar asuma la realización de las tareas tradicionalmente consideradas como femeninas...

Sostiene Amelia Valcárcel que el nexo entre las mujeres no es la esencia o la naturaleza de las mismas, en contra de lo que mantiene el feminismo de la diferencia sino la heterodesignación o designación patriarcal, es decir, el rol que el patriarcado asigna a las mujeres (madre, hija, esposa, puta…) y que éstas han de asumir para ocupar un lugar en la sociedad que ellos han configurado. Así pues, el denominador común de todas ellas, lo que comparten es su posición funcional (la sumisión) distinta a la de los hombres.

Para Amelia, el feminismo es una filosofía política, una teoría del poder que debe empezar por reivindicar para las mujeres, la individualidad como sinónimo de autonomía, no de insolidaridad, la categoría de sujeto, que siempre les ha estado vedada.

En palabras suyas "es también uno de los mayores portadores de innovación social y moral que nos conduce ahora de la supervivencia a la paridad. Estamos ahora en su Tercera Ola."

Obra

Hegel y la Ética, investigación que años antes había presentado como tesis doctoral y con la que quedó finalista del Premio Nacional de Ensayo en 1989. En este libro describe la formación del pensamiento moral de Hegel desde sus años de juventud hasta su consolidación berlinesa.

Sexo y Filosofía, 1991. Aborda el tema del sexo como construcción normativa, analizando cuestiones tales como si es legítimo hablar de una esencialidad femenina o si el feminismo es una teoría política. Es un estudio que analiza cómo y por qué la percepción ideológica esencialista del genérico «la mujer» es inseparable de los espacios de poder acotados para cada sexo y de las relaciones de poder que los establecen.

Del miedo a la igualdad, 1993 (finalista del Premio Nacional de Ensayo 1994). La igualdad fue un ideal defendido por los filósofos modernos quienes sin embargo excluyeron como beneficiarios del mismo a mujeres, pobres y parias de este mundo. La pregunta a la que trata de responder es la de si significa algo la libertad para todos cuando no hay igualdad.

La política de las mujeres, 1997. El presente volumen recoge trabajos de Amelia Valcárcel, surgidos de su organización o participación en distintos seminarios, jornadas o colaboraciones en diversas revistas y donde expone la deuda que tiene contraída con el feminismo que tanto le ha aportado, y por el que ha luchado contra esa perpetuo estado de minoría en el que se ha querido mantener a las mujeres, coprotagonizando y compartiendo con ellas los cambios que se han ido produciendo.

Ética contra estética, 1998. Toma como punto de arranque el célebre aforismo del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein: «La ética y la estética son la misma cosa». A partir de ahí la autora inicia un por todos los posibles hitos marcados por la filosofía, que le permiten apreciar la convergencia o la divergencia de ambos mundos, el ético y el estético.

Rebeldes, 2000. Como movimiento político, el feminismo nace en España en los años 70 sin los referentes que tienen las mujeres en otros países democráticos, sin un pasado feminista en el que reconocerse y herederas de una educación oscurantista y represiva en la que no había lugar para el deseo, el placer ni aspiraciones propias. En ese punto, las mujeres tienen que enfrentarse no sólo a las ataduras externas sino también a toda una batería de estereotipos.
Cuando la mujer decide ir a la universidad, ser médico o juez, anteponer su profesión o sus deseos al matrimonio, tener un proyecto propio, la ruptura con la norma casi siempre tiene que hacerla en solitario.

Es la historia de una lucha por la paridad que no habla de las conquistas políticas o sociales, sino de las que han permitido a la mujer romper con tabúes, normas y valores que coartan la plena vivencia y expresión de su ser.

Ética para un mundo global, 2002. Los tiempos actuales son de globalización y multiculturalismo, pero ¿estamos preparados para ello?, ¿hemos aprendido a ser tolerantes?, ¿contamos con la ética universal necesaria para un mundo distinto?, ¿puede el humanismo significar algo más que una vaga disposición benevolente hacia el prójimo?.
En este ensayo Amelia Valcárcel trata de dar respuesta a esas preguntas.

...Y además un buen número de artículos y ensayos aparecidos en revistas especializadas y volúmenes colectivos, como El discurso de la mentira, La Obscenidad, La secularización de pecado, Historia de la Ética, Historia de la teoría política, La misoginia romántica, y de traducciones (Tras la Virtud de A. MacIntyre), y ha sido la editora de las siguiente publicaciones: El concepto de igualdad, 1994, Los desafíos del feminismo ante el siglo XXI, 2000, Pensadoras del siglo XX, 2001.

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