Mary Wollstonecraft


Mary Wollstonecraft nació el 27 de abril de 1759 en Spitalfields, Londres, Inglaterra.

Aunque su familia tenía unos ingresos aceptables cuando ella era pequeña, su padre los derrochó en proyectos especulativos. Debido a ello, la familia pasó a estar en una situación financiera inestable y se vieron obligados a trasladarse frecuentemente durante la juventud de Wollstonecraft. Esta situación económica se hizo tan grave que el padre de Mary le obligó a gastar una herencia que ella de otro modo habría recibido en su madurez. Además, parece que era un hombre violento que maltrataba a su esposa cuando se encontraba bebido. En su adolescencia, Wollstonecraft acostumbraba a mentir para proteger a su madre. Con sus hermanas, Everina y Eliza, ejercía un papel igualmente maternal. Por ejemplo, en un momento concreto en 1784, convenció a su hermana Eliza, la cual había sufrido lo que probablemente fue una depresión posparto, para que abandonara a su marido y a su bebé; Wollstonecraft arregló todo para que Eliza pudiera huir, demostrando así su deseo de desafiar las normas sociales. El precio que hubo que pagar, sin embargo, fue alto: su hermana sufrió el rechazo social y, puesto que no podía volver a casarse, fue desterrada a una vida de pobreza y de trabajo duro.

Wollstonecraft tuvo dos amistades en su juventud, la primera con Jane Arden en Beverley. Ambas solían leer libros juntas y asistían a clases impartidas por el padre de Arden, un científico y filósofo con estilo propio. Wollstonecraft disfrutaba enormemente en la atmósfera intelectual de la casa de Arden y valoraba mucho su amistad con la chica, a veces hasta el punto de ser emocionalmente posesiva. Wollstonecraft le escribió "Se han formado en mí ciertas nociones románticas de amistad... soy un poco peculiar en mi entendimiento del amor y la amistad; tengo que tener el primer puesto o ninguno." En algunas de las cartas de Wollstonecraft a Arden se revelan las volátiles y particularmente depresivas emociones que la atormentaron durante toda su vida.

La segunda, y posiblemente más importante, amistad la mantuvo con Fanny Blood, a la cual Wollstonecraft otorgaba el mérito de haber abierto su mente. Wollstonecraft imaginó una utopía de convivencia femenina con Blood; hicieron planes para alquilar habitaciones juntas y apoyarse emocional y económicamente la una a la otra, pero este sueño se vio frustrado ante la realidad de sus problemas financieros. Además, Wollstonecraft se dio cuenta de que había idealizado a Blood—estaba más de parte de los valores femeninos tradicionales que Wollstonecraft. De todos modos Mary permaneció dedicada a ella y a su familia a lo largo de toda su vida (frecuentemente ofrecía algo de dinero a su hermano, por ejemplo). Con el fin de ganarse la vida, Wollstonecraft, sus hermanas y Blood abrieron una escuela en Newington Green, una comunidad inconformista, pero Blood se comprometió con un hombre al poco tiempo. Después de su boda, su marido, Hugh Skeys, se la llevó a Europa con la intención de que su salud, que siempre había sido precaria, mejorara. Sin embargo, tras quedar embarazada, la salud de Blood se deterioró aún más. En 1785, Wollstonecraft se fue con Blood para cuidar de ella, aunque no sirvió de nada; además, su abandono de la escuela tuvo como consecuencia que el proyecto fracasara. La muerte de Blood destrozó a Wollstonecraft y fue parte de la inspiración para su primera novela, La novela de María.

Después de la muerte de Blood, Woollstonecraft volvió a Gran Bretaña, donde comenzó a trabajar como institutriz en la respetable familia Kingsborough, en Irlanda. Aunque no pudo llevarse bien con Lady Kingsborough, para los niños fue una instructora estimulante; Margaret King dijo posteriormente que ella "había liberado su mente de toda superstición". Algunas de las experiencias de Wollstonecraft durante aquellos años se verían reflejadas en su único libro de literatura infantil, Relatos originales de la vida real (1788).

Frustrada debido las limitadas opciones laborales de las que disponían las mujeres respetables pero con pocos recursos económicos—una barrera que Wollstonecraft describe elocuentemente en el capítulo de Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787) titulado Unfortunate Situation of Females, Fashionably Educated, and Left Without a Fortune, cuya posible traducción sería "desafortunada situación de las mujeres modernamente educadas que han quedado sin fortuna"—decidió, tras ejercer un año como institutriz, emprender una carrera como autora. Ésta fue una decisión radical, pues, en aquellos tiempos, pocas mujeres podían sobrevivir como escritoras. Cuando escribió a su hermana Everina en 1787, según sus propias palabras, trataba de convertirse en "la primera de un nuevo género". Se trasladó a Londres y, ayudada por el editor liberal Joseph Johnson, estableció un hogar en el qual vivir y comenzó un trabajo que la mantuviera. Aprendió francés y alemán y tradujo textos, entre los que destacan Sobre la importancia de las opiniones religiosas de Jacques Necker y Elementos de moralidad para el trato con niños de Christian Gotthilf Salzmann. También escribió reseñas, principalmente de novelas, para el Analytical Review de Johnson. El universo intelectual de Wollstonecraft se amplió durante esa época, no sólo gracias a la lectura que llevaba a cabo para sus reseñas, sino también por las compañías que frecuentaba: asistió a las renombradas cenas de Johnson y conoció a intelectuales como Thomas Paine y William Godwin.

Durante su estancia en Londres, Wollstonecraft mantuvo una relación con el artista Henry Fuseli, a pesar de que él estaba casado. Ella estaba, según escribió, cautivada por su genio, "la grandeza de su alma, la rapidez de su comprensión y su encantadora simpatía". Propuso una utópica organización de vida conjunta con Fuseli y su mujer, pero la esposa de Fuseli quedó horrorizada y Fuseli rompió su relación con Wollstonecraft. Después del rechazo de Fuseli, Wollstonecraft decidió viajar a Francia para huir de la humillación del incidente y para participar en los sucesos revolucionarios que recientemente había celebrado en su Vindicación de los derechos del hombre (1790). Escribió esta obra en respuesta a la conservadora crítica de Edmund Burke a la Revolución Francesa en Reflexiones sobre la Revolución Francesa (1790). Apuntó a estas mismas ideas de forma más indirecta en Vindicación de los derechos de la mujer (1792), su trabajo más conocido e influyente.

Wollstonecraft marchó hacia París en diciembre de 1792 y llegó aproximadamente un mes antes de que Luis XVI fuera guillotinado. El país se encontraba sumido en la confusión. Buscó a otros visitantes británicos como Helen Maria Williams y se unió al círculo de expatriados de la ciudad.

Acababa de escribir Vindicación de los derechos de la mujer, estaba determinada a poner en práctica sus ideas y, en la atmósfera intelectualmente estimulante de la Revolución Francesa tuvo su relación amorosa más experimental: conoció y cayó perdidamente enamorada de Gilbert Imlay, un aventurero americano. Estuviera o no Wollstonecraft interesada en un enlace matrimonial, Imlay no lo estaba, y ella parecía haberse enamorado de una idealización de este hombre. Aunque Wollstonecraft había rechazado la componente sexual de las relaciones en Vindicación de los derechos de la mujer, Imlay despertó su pasión y su interés por el sexo.

Wollstonecraft quedó pronto embarzada, y el 14 de mayo de 1794 dio a luz a su primera hija, Fanny, a la que puso el nombre de la que quizá fue su mejor amiga. A pesar de toda la agitación que la rodeaba, Wollstonecraft nunca dejó de escribir; mientras se encontraba en Francia, recopiló información para su versión histórica de los primeros años de la Revolución y escribió con avidez en El Havre. En diciembre de 1794 se publicó en Londres Una visión histórica y moral del origen de la Revolución Francesa.

La situación política empeoró, Gran Bretaña declaró la guerra a Francia, colocando en considerable peligro a los ciudadanos británicos establecidos en Francia. Para proteger a Wollstonecraft, Imlay la registró como su esposa en 1793, a pesar de que no estaban casados.

Algunos de los amigos de Wollstonecraft no tuvieron tanta suerte; muchos de ellos, como Thomas Paine, fueron arrestados y algunos incluso guillotinados. Más tarde, después de abandonar Francia, Wollstonecraft seguiría refiriéndose a sí misma como Mrs. Imlay, incluso de cara a sus hermanas, con el fin de otorgar legitimidad a su hija.

Imlay, descontento con la Wollstonecraft casera y maternal, la dejó. Prometió que volvería a El Havre, Francia, donde ella había ido para dar a luz, pero sus retrasos en escribir y sus largas ausencias convencieron a Wollstonecraft de que había encontrado otra mujer. Sus cartas a él están llenas de protestas desesperadas, consideradas por muchos críticos como expresiones de una mujer profundamente deprimida, según algunos como resultado de sus circunstancias—sola con una hija en medio de una revolución.

Wollstonecraft volvió a Londres en abril de 1795 en busca de Imlay, pero él la rechazó. En mayo de 1795 trató de suicidarse, probablemente con láudano, pero Imlay la salvó (aunque no está muy claro cómo). En un último intento de recuperarle, se embarcó en ciertos negocios relacionados con él en Escandinavia, tratando de recuperar algunas de sus pérdidas. Wollstonecraft emprendió este arduo viaje con su pequeña hija y una criada. Relató los sucesos y sus pensamientos en cartas a Imlay, muchas de las cuales se publicaron posteriormente como Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca en 1796.

Wollstonecraft consideraba su suicidio profundamente racional y escribió tras su rescate: "Sólo tengo que lamentar que, cuando la amargura de la muerte había pasado, fui inhumanamente traída de vuelta a la vida y la miseria. Pero tengo la firme determinación de que esa decepción no me desconcierte; no dejaré que lo que fue uno de los actos más calmados de mi razón quede como un intento desesperado. En lo que a ello respecta, sólo tengo que rendir cuentas a mí misma. Si me preocupara por lo que llaman reputación, serían otras circunstancias las que me deshonrarían."

Poco a poco, Wollstonecraft volvió a su vida literaria, relacionándose con el círculo de Joseph Johnson de nuevo, en particular con Mary Hays, Elizabeth Inchbald y Sarah Siddons mediante William Godwin. El noviazgo de Godwin y Wollstonecraft comenzó lentamente, pero finalmente se convirtió en una apasionada relación.

Godwin había leído sus Cartas escritas en Suecia, Noruega y Dinamarca y más tarde escribió que "Si alguna vez hubo un libro hecho para que el lector quedara enamorado de su autor, para mí es éste. Ella habla de su dolor de un modo que te llena de melancolía y te deshace en ternura, al mismo tiempo que demuestra una genialidad que inspira una gran admiración". Una vez Wollstonecraft quedó embarazada, decidieron casarse para que el hijo fuera legítimo. Su boda desveló el hecho de que Wollstonecraft nunca había estado casada con Imlay, y como resultado Godwin y ella perdieron muchos amigos. Godwin recibió críticas porque había defendido la abolición del matrimonio en su tratado Investigación sobre la justicia política. Después de la boda, que tuvo lugar el 29 de marzo de 1797, se trasladaron a dos casas adosadas, conocidas como El Polígono, de modo que pudieran conservar su independencia; a menudo se comunicaban por carta. Según parece eran felices y tuvieron una estable, aunque trágicamente breve, relación.

El 30 de agosto de 1797, Wollstonecraft dio a luz a su segunda hija, Mary. Aunque al principio el parto pareció ir bien, la placenta se rompió y se infectó durante el nacimiento, algo que no era raro en el siglo XVIII. Tras varios días de agonía, Wollstonecraft murió de septicemia el 10 de septiembre. Godwin quedó destrozado; escribió a su amigo Thomas Holcroft: "Creo firmemente que no existe en el mundo nadie que se pueda comparar a ella. Sé por experiencia que estábamos hechos para hacernos felices el uno al otro. No espero en absoluto poder volver a ser feliz nunca más." Fue incinerada en St Pancras Old Church y allí se le construyó un memorial, aunque tanto sus restos como los de Godwin fueron trasladados posteriormente a Bournemouth. En su lápida se puede leer, "Mary Wollstonecraft Godwin, autora de Vindicación de los derechos de la mujer: Nacida el 27 de abril de 1759: Fallecida el 10 de septiembre de 1797."

Obras:

-Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787)
-Historias originales (1788)
-Mary (1788)
-Vindicación de los derechos del hombre (1790)
-Reivindicación de los derechos de la mujer (1792)
-Cartas escritas en Suecia (1796)
-María (1798)