En el verano de 1865, un joven músico francés llamado Georges Bizet conoce en la ciudad francesa de Vésinet a una niña de ocho años, llamada Cécile Louise Stephanie, hija del financiero Monsieur Chaminade, que le deja asombrado por sus cualidades musicales precoces, debido a las cuales llamaría en adelante a la pequeña. “mon petit Mozart”. Cuarenta años más tarde, esta niña sería ya una dama en cuyo nombre y por admiración hacia ella se fundarían cientos de clubs femeninos en Estados Unidos, cuyas partituras serían vendidas por miles; y hasta daría nombre a una línea de cosméticos femeninos.